Mis madrugadas están llenas de desvelos,
llenas de pensamientos que siempre
terminan en un “todavía te quiero”,
que se me escapa de los labios,
de los dedos,
del corazón mismo,
donde traté de esconderlos
y ya no puedo.
Mis madrugadas están llenas de lágrimas,
porque siempre hay un pretexto,
una razón,
un motivo,
y caen como la lluvia
mojándome el rostro,
porque la tristeza
encontró lugar fértil en mis ojos.
Mis madrugadas abundan de vacíos,
de soledades y silencios,
llevan en sus manos las heridas de extrañarte,
cicatrices que no sanan,
porque no existe cura para el perderte,
talvez pequeñas dosis de pasado
en este nublado presente
finjan llevarme a tu lado.
[...] en las noches sin tu voz murmurante, soledad en mis madrugadas que acostumbraste al insomnio y ahora dispuestas siempre para [...]